"Impelido por un vivo afán, ansío ver la gran confusión de formas diversas y
extrañas obradas por la artificiosa naturaleza; tras vagar entre umbrosos
peñascos, llegué a la entrada de una gran caverna ante la cual detúveme
estupefacto, ignorante de su existencia, doblado mi espinazo en arco y posando
la cansada mano en la rodilla, cubriendo con la diestra mis párpados
enotornados; y agachándome ora a un lado ora a otro para ver si allá adentro
discernía alguna cosa. E impidiéndome hacer tal cosa la gran oscuridad que allí
dentro reinaba, y, transcurrido algún tiempo, de súbito se despertaron en mí dos
cosas: temor y deseo; temor inspirado por la amenazadora y oscura espelunca;
deseo de ver si dentro de ella hubiese algo milagroso."
-Leonardo Da Vinci