Las montañas más altas de la Sierra de Álvarez no dejan de sorprender con sus tesoros subterráneos ocultos entre las numerosas laderas y valles que las conforman. En mayo de 2022 y gracias a que la espesura de la vegetación disminuye en la epoca de secas, pudimos localizar una cueva nunca antes explorada cerca de un camino que en incontables ocasiones habiamos transitado entre el Cerro Cortado y el Cerro de San Nicolás, en un paraje conocido como el Puerto Viejo. Dicho sótano cuya entrada es muy reducida se presenta amplio en su interior y en el fondo se ubica un salón con una variedad de huesos y esqueletos de antiguedad considerable.
En una caminata entre el Cerro Cortado y el Cerro de San Nicolás (elevaciones más altas de la Sierra de Álvarez) en mayo de 2022 pudimos localizar gracias a la época de secas una cavidad que no habíamos notado oculta en una empinada ladera y por debajo de unas peñas que había permanecido escondida entre las rocas y la vegetación, a pesar de encontrarse muy cercana a un camino de terracería.
La entrada del Sótano del Puerto Viejo es de forma circular y de menos de 1.5 m de diámetro. Un árbol de dimensiones considerables crece en un costado de la misma y al arrojar piedras dentro de la misma se adivina una profundidad de alrededor de 30 m. Esta cavidad ha permanecido inexplorada y no se encontró reporte ni topografía de la misma al momento de escribir esto.
Ya a inicios de de junio se comienza la exploración de la misma descendiendo por el tiro inicial de 15 m que al principio estrecho comienza a ampliarse para caer en una rampa pulida por el agua que se infiltra en la misma durante las crecidas. En la pared por donde se desciende se observan coladas blancas que contrastan con lo obscuro de la roca caliza y numerosos espeleotemas que se formaron en las oquedades del salón principal.
El salón principal es amplio con alrededor de 10 m de largo por 7 m de ancho y formado por una rampa de lodo y escombro que desciende hacia el lado opuesto de la entrada del sótano en dirección oeste. Esta rampa se ve interrumpida por un par de desniveles compuestos de roca y filosos estratos de caliza de aproximadamente 3 m cada uno. Aquí la cavidad se estrecha y se puede descender desescalando para acceder al fondo de la caverna hasta el Salón de los Huesos donde finaliza este sótano en una grieta demasiado estrecha para pasar.
En el Salón de los Huesos se localizaron numerosos esqueletos y huesos de animales que cayeron por la entrada de la cavidad. Lo que caracteriza a este sótano y a diferencia de otras cuevas (donde es muy común encontrar huesos de animales), es que las osamentas se localizan hasta el fondo de la cueva y han sido arrastradas por el lodo desde el salón principal y hasta 15 m adentro en el Salón de los Huesos. Al encontrarse estos huesos dispersos y semienterrados se puede deducir que el (los) animal no murió en el sitio actual, sino que el cadaver fue arrastrado hasta el fondo de la cueva a lo largo de décadas o tal vez cientos de años.
De entre los huesos encontrados cabe destacar un cráneo en buen estado de conservación, el cual presenta las características de un mamífero carnívoro debido a los colmillos caninos que caracterizan a estos. Las dimensiones de estos son de más de 5 cm, para un cráneo de longitud de 20 cm, por lo cual se descarta que haya pertenecido a algún perro ya que el tamaño de la dentadura en ellos es mucho menor. Debido a la forma del cráneo y la longitud mencionada de los colmillos se puede pensar en un lobo o zorro que haya habitado la Sierra antes de la llegada del ser humano a las poblaciones cercanas.
El Sótano del Puerto Viejo no rebasa los 30 m de profundidad y en su longitud alcanza los 25 m en total. A pesar de sus reducidas dimensiones presenta un salón amplio y numerosos espelotemas así como los huesos de animales arriba descritos. Desgraciadamente debido a su cercanía con un camino de terracería se encontró basura en el salón principal (principalmente botellas de plástico) arrojadas durante varios años por gente de las poblaciones cercanas. La contaminación en cuevas y sótanos afecta directamente al ser humano ya que es a través de estas cavidades que el agua que bebemos se infiltra para después resurgir en manantiales de donde tomamos el vital liquido.