En una de las lomas que bajan de la cima del Cerro Cortado (municipio de Zaragoza, Sierra de Alvarez) se encuentra oculta la entrada de esta cavidad que a lo lejos pareciera una pared de roca como cualquier otra con una gran arbol de encino colgando de la orilla. Con menos de 3 m de diametro y contrario a las entradas verticales comúnmente encontradas en esta zona, esta inicia con una rampa bastante pronunciada entre escalones y escombros de rocas cubiertos por capas de lodo y hojas. Con una longitud de 17 m se observan desde muy cerca de la entrada hermosas formaciones y coladas. Es necesario el uso de cuerda y equipo de espeleología para descender ya que la rampa finaliza de forma repentina en un hoyo que da inicio a un tiro completamente vertical de 16 m. Además, la pendiente de la rampa es tal, que los objetos que en ella caen ruedan sin cesar hasta el fondo de la cueva.
Delicados escurrimientos y formaciones constituyen las paredes del salón que desciende del tiro de 17 m, con el piso lleno de rocas de derrumbes y troncos. En el lado opuesto del descenso se observa un pequeño orificio alargado de poco más de medio metro por donde la cavidad continúa entre estalactitas y hermosas concreciones blanquecinas.
Esta caverna forma parte del sistema del Sótano de los Pliegues y se ha formado en la loma norte del Cerro Cortado a lo largo de una amplia fractura que correo Oeste-Este.
El Sótano de los Pliegues y Rampa de Hojas parecen estar conectados, sin embargo al fondo de este último se presenta un paso estrecho que es necesario ampliar para continuar. Al arrojar piedras por la oquedad se escuchan caer en un piso lodoso unas decenas de metros más abajo.
La amplitud del salón principal del Sótano Rampa de Hojas, así como la gran cantidad de formaciones y concreciones dotan a este pozo de una belleza particular en lo alto de la Sierra de Álvarez.
El sistema de cuevas Sótano de los Pliegues-Rampa de Hojas, en la Sierra de Álvarez (Zaragoza, ejido San Francisco).