Tributo al volcán Iztaccíhuatl (imágenes y paisajes en el volcán)
El Volcán Iztaccíhuatl (5,215 m.s.n.m., metros sobre el nivel del mar), que en náhuatl significa “Mujer Blanca” (“Iztac”, blanco; “cihuatl”, mujer), es un complejo volcánico que constituye la tercera montaña más alta de México. A lo lejos, su figura de perfil se asemeja a la de una mujer dormida, por ello muchos de los nombres de sus rasgos geomorfológicos aluden a las diferentes partes de la figura femenina.
En el mismo orden que el video, empezando por describir algunos de sus rasgos más conocidos de norte a sur, en primer lugar aparece el volcán Téyotl, siendo este el edificio volcánico más antiguo del conjunto que componen al Iztaccíhuatl, está conformado por infinidad de rocas de todos los tamaños apilados hasta alcanzar los 4,700 metros sobre el nivel del mar. Desde la cima y viendo hacia el norte, es visible la enorme caldera volcánica conocida como Llano Grande y los edificios volcánicos de El Telapón y El Tlalóc. Cerca de este volcán extinto existe un peñón conocido como El Solitario, donde se han encontrado adoratorios prehispánicos. Continuando hacia el sur aparece La Cabeza, un enorme macizo de rocas y arena en avanzado estado de intemperismo donde se localizan rasgos nombrados como: La Cabellera, El texcal de Marcos, Las Inescalables, etc. que son paredes verticales a altitudes de alrededor de los 5000 m.s.n.m. En la base de la Cabeza se encuentran dos peñones gemelos llamados Los Yautepemes, enormes picos de roca que se hacen visibles desde la Loma Larga, una de las tantas cañadas y lomeríos que ascienden desde la base de la montaña.
Al sur de la Cabeza, la montaña presenta la parte conocida como El Cuello, donde se pueden encontrar penitentes de hielo y donde alguna vez enormes glaciares colgantes de montaña existieron. Desde el Cuello comienza La Arista del Sol, la cual accede a la cima principal (la cima poniente), nombrada El Pecho a través de corredores de roca y hielo conocidos como Los Corredores Occidentales, La rampa de Oñate, etc. En la base de este promontorio que constituye el cuello se encuentra el lugar conocido como Chalchoapan, donde es posible observar los restos de un refugio de montaña y una hermosa laguna glaciar formada por el agua producto de la erosión de los glaciares que alguna vez existieron en esa zona. Siguiendo por el filo de la cota más alta y bajando de la cumbre se llega al sector nombrado La Barriga (y El Ombligo). En esta zona nacen dos glaciares: el glaciar de Ayoloco al occidente y el glaciar de Huilango al oriente. En la zona de los glaciares hay varias peñas o peñascos: La Cadera, La Torre de San Agustín, Peña de Ordóñez y Peña Aguilera. Al sur de lo que queda de estos glaciares de montaña se encuentra el Cráter de San Agustín, al cual le siguen Las Rodillas (segunda rodilla), a aproximadamente 5,100 metros sobre el nivel del mar, las cuales continúan en el lugar conocido como Espinazo y el Portillo de La Guglia. Desde este promontorio se accede al pico más al sur del complejo volcánico, denominado como Los Pies o Amacuilecatl ("lugar de cinco vientos".), con una altura aproximada de 4,740 metros.
Por la cara del lado que da al Estado de México del Iztaccíhuatl, descienden varias cañadas hacia el occidente. Nuevamente en el orden de norte a sur, las primeras que descienden hacia Tlalmanalco y el poblado de San Rafael son: El Marroño, Tlaconexpa y la Cañada Cosa Mala. En estas, numerosas cascadas y riachuelos serpentean entre los bosques pinos y oyameles. A continuación y en dirección al sur, la Cañada de Nahualac que nace de entre barrancas y desfiladeros desde la Laguna de Nahualac que es también un adoratorio prehíspanico desde donde con seguridad se contemplaba el blanco resplandor de la nieve en tiempos antiguos. Posteriormente la bien conocida Cañada del Negro, en cuyo origen se puede encontrar una cascada, que cuando la temperatura es suficientemente baja suele congelarse por lo que se le conoce como La Cascada Congelada. Esta desciende hasta el paraje conocido como Las Trancas y serpentea uniéndose con otros arroyos y riachuelos para formar La Cascada de Los Diamantes, con una impresionante caída vertical que provoca un rugir del agua al caer y chocar contra las rocas en su base. Moviéndose más hacia el sur están las cañadas de Tepetongo, Tzotquinzinco, Milpulco y Hueyatlaco (“lugar de la gran agua”), en esta última se encuentran algunos rasgos geográficos como por ejemplo las paredes de roca llamadas “Los centinelas” además de varios ríos y cascadas que descienden en dirección a la población de Amecameca. En seguida se encuentra la Cañada de Alcalican, que discurre entre peñascos y agujas de afilada forma como perenes guardianes de La cueva de los Brujos, la cual es visible desde el paraje conocido como La Joya, el punto más usado para el ascenso al volcán por la ruta conocida como “Ruta de los Portillos”. Finalmente de cara hacía el volcán Popocatépetl se encuentra Apatlaco. Una cañada por donde desciende un río con considerable volumen de agua y su cascada principal de casi 20 m oculta en un abrigo rocoso que aparece entre los pastizales conocidos también como zacatones o zacates. Son pocas ocasiones al año en que se puede observar nieve a partir de los 4000 m.s.n.m. y normalmente esta no dura más que un par de días. En cuanto a los glaciares, estos han venido disminuyendo, de tener espesores de 10 a 15 m hace 40 años, a unos 5 o 3 m hace 20 años, hasta la actualidad, donde se puede observar ya el suelo y la roca donde alguna vez existiese el glaciar. La tendencia a su disminución y extinción es obvia, de modo que los glaciares tropicales de montaña del Iztaccíhuatl habrán desaparecido por completo en unos pocos años.