Localizado en las montañas más altas de la Sierra de Álvarez (San Luis Potosí), el Cerro Cortado pertenece al municipio de Zaragoza y es la segunda elevación más alta (2700 m.s.n.m.) de este complejo de montañas. En esta zona, el subsuelo está formado por roca caliza del cretácico inferior y superior (fuente: Servicio Geológico Mexicano) que ha sido fuertemente plegada y fracturada. Se encuentran en él una gran cantidad de hundimientos, dolinas y depresiones característicos de un paisaje denominado de karst o kárstico. En las profundidades de estos cerros se han encontrado cavidades notables como lo son el Sótano Sideral y el Sótano de los Pliegues. En base a las observaciones en campo se han podido distinguir características de un ambiente de karst nival que muy probablemente se desarrolló durante la última edad de hielo que tuvo lugar en México (hace aproximadamente 10,000 años). El agua de deshielo e infiltración ha dado lugar a numerosos pasajes subterráneos y gran variedad de espeleotemas dentro de las cuevas y sótanos del Cerro Cortado así como en los lomeríos que lo conforman. Los procesos de formación de cavernas en ambientes de karst nival y periglaciar se encuentran bien documentados en diversas cuevas de otras montañas en el mundo (ver referencias por ejemplo).
Primero a modo de introducción, se presenta una descripción y comparativa de algunos tipos de karst encontrados en México; karst nival, karst de bosque lluvioso, karst tropical (este último constituye el ambiente más común de desarrollo de cavernas en las montañas de México). Una caverna constituye un medio que tiene una evolución geológica relacionada con el clima regional, el cual influirá ineludiblemente en el clima subterráneo (1). Los procesos kársticos representan una reacción de un medio o sistema en desequilibrio, tanto química como físicamente. Las distintas modalidades de reaccionar frente a las oscilaciones climáticas, da lugar a las variedades climáticas del karst.
El aspecto fundamental del karst tropical es la presencia de restos calizos y formaciones como los “kegel” que emergen de una llanura degradada y cubierta por residuos de descalcificación.
Estos rasgos son comúnmente observados en México en zonas como la Huasteca Potosina y la Sierra Gorda de Querétaro en la Sierra Madre Oriental, donde se han desarrollado cavidades ampliamente conocidas como el Sótano de las Golondrinas, Sótano de las Huahuas, entre muchas otras.
Este paisaje surge de una corrosión físico-química y bioquímica merced a la cubierta vegetal limitada en profundidad por el débil encajamiento de los cursos de agua, dolinas al nivel de los ríos activos y galerías superficiales, indicando que al pasar a niveles más profundos las aguas pierden agresividad (1). La erosión fluvial es predominante y es la causa de los aislamientos de los montículos, a cuyos pies se extienden las superficies de las dolinas.
Otro ambiente comúnmente encontrado es el del karst de bosque lluvioso (rain-forest karst) que en México se presenta en las partes elevadas de las sierras, en condiciones climáticas frías y húmedas, este presenta dolinas similares a las del karst tropical, pero separadas por aristas estrechas y afiladas. Notable ejemplos de este se pueden encontrar en las partes altas de la Sierra de Puebla y Oaxaca, por ejemplo en la Sierra Negra de Puebla (Sótano de la Hoya Kouachipetli, Sótano Koalitlametzin, etc.).
En cuanto al karst nival, este se desarrolla generalmente en las altas montañas con alimentación de nieve en la estación fría. Aparecen desde las formas superficiales, con los lapiaces muy desarrollados sobre las escarpadas vertientes calizas (2). En este caso el principal agente erosivo es la gelivación derivada de la alternancia hielo-deshielo, que aparece con más intensidad en la actividad periglaciar de altitud y es además caracterizado por pequeñas dolinas embudiformes en campos de dolinas que perforan una superficie geomórfica, pero de la que dejan suficiente espacio para que las dolinas no interfieran entre sí. Las calizas, sobre todo si son tableadas y están fisuradas, son fácilmente disgregadas por la gelivación. La disolución de la caliza es bastante intensa por causa del agua de fusión. Las vertientes pasan a formas escalonadas, siendo la forma típica el escarpe calizo, casi siempre originado bajo otro modelado y conservado por las condiciones periglaciares, nichos de nivación, lapiaz nival, etc. Son formas comúnmente observadas en asociación con el desarrollo del karst nival (3) por ejemplo en los Picos de Europa. Disolución sub-horizontal y estructuras asociadas a las anteriormente mencionadas pueden observarse en lo alto del Cerro Cortado y los lomeríos de alrededor. Los factores fundamentales en el desarrollo de dichas estructuras son principalmente estructurales y climáticos (3). Antiguas áreas de captación y mantenimiento de nieve pueden aún distinguirse en las laderas del Cerro Cortado . Estructuras del tipo de los lapiaces nivales como los observados en Picos de Europa (4) son también comunes en lo alto del Cerro Cortado. Bloques erráticos producto de la retirada del hielo glaciar se encuentran ampliamente distribuidos en la entrada del Sótano Sideral. En cuanto al ambiente subterráneo, el interior de las cavidades en el Cerro Cortado se encuentra ampliamente adornado por formaciones y espeleotemas producto de la infiltración del agua en las grietas y oquedades. El mejor ejemplo se encuentra en el Sótano Sideral, cuyas formaciones son de belleza única en toda la Sierra de Álvarez. Se han encontrado también grandes salones e intrincadas galerías como las que se exploraron en el Sótano de los Pliegues.
Cabe mencionar que estudios sobre el karst en México han encontrado que (5): “en la Sierra Madre Oriental, las serranías frontales que miran hacia el Golfo de México presentan un karst tropical; al ganar en altura, las crestas de las sierras presentan un desarrollo kárstico de bosque tropical. Una vez pasado el parteaguas y en la sombra pluvial de éste, prevalece el karst subhúmedo, y la abundancia de formas kársticas disminuye progresivamente hacia el oeste y norte, donde las condiciones subáridas, así como el menor número de afloramientos de caliza, resultan en una ausencia casi total de rasgos kársticos”. En el caso del Cerro Cortado, los rasgos kársticos aquí mencionados (por ejemplo el Sótano Sideral) se encuentran del lado oeste, y a pesar de que el clima actual es templado subhúmedo, las características observadas corresponden a las de un karst nival que muy probablemente se presentaron en el pasado durante las antiguas edades de hielo y que tuvieron lugar en el centro de México.
Es bien conocido que en el centro del estado de San Luís Potosí han sido descubiertos fósiles de mamíferos y animales que vivieron durante la era de hielo en las grandes planicies (región del Cedral, etc.), denotando un clima y paisaje muy diferente al que se puede ver en la actualidad. Estas grandes planicies se vieron rodeadas por las sierras y montañas, dentro de las cuales se presenta lo que hoy conocemos como Sierra de Álvarez, y cuyas cumbres muy probablemente se vieron coronadas por hielo y glaciares durante miles de años.
Referencias:
(1) Eslava, J., S. Bahamón & M. Romero. 2000: Clasificación Climática de los Karst. Meteorol. Colomb. 2:67-72. ISSN 0124- 6984. Bogotá, D.C. – Colombia.
(2) Corbel, J. 1954: Les phénomenes Karstiques en climas froid. Erd., 8:119-120.
(3) Formas periglaciares y nivoperiglaciares
en la Sierra del Aramo (Macizo Central Asturiano)
(4) La organización altitudinal de las formas kársticas del Macizo Occidental de los Picos de Europa (Montañas Cantábricas) y su interrelación con el glaciarismo Cuaternario y la morfodinámica periglaciar. Ruiz Fernández, Jesus & García-Hernández, Cristina & Fernández, Antonio. (2019).
(5) El karst de México (NA III 3), Ramón Espinasa-Pereña.