La localidad del Tepozán se localiza en la porción nororiental de la meseta kárstica de la Florida, en el municipio de Arroyo Seco y en los límites con el estado de Guanajuato. Durante varios días nos dedicamos a buscar cuevas y sótanos en los alrededores de esta población y las profundas cañadas que desaguan hacia el sur de la misma. Una impresionante cantidad de hundimientos y dolinas caracterizan el suelo de esta zona, a pesar de lo cual las cavernas y oqueades naturales presentan poco desarrollo.
La localidad de el Tepozán se ubica entre enormes cerros, incluyendo el cerro del Madroño (2800 m.s.n.m.), uno de los más altos de estas montañas de la Sierra Gorda. Además es notoria la presencia de ojos de agua y lagunas en las cercanías de dicha población. Un par de enormes lagunas secas son visibles en las imágenes de satelite asi como varias cañadas que descienden al interior de la arrugada meseta kárstica.
Debido a lo anterior y a la falta de exploraciones previas reportadas en la zona nos decidimos internarnos y explorar esta zona en busca de cavidades naturales. La población del Tepozán se encuentra en crecimiento y se abre paso cada vez más entre las dolinas y cañadas de esta región en donde es posible encontrar varios caminos de terracería que se internan por la sierra del lado del Cerro el Madroño.
La primera cavidad explorada se localizó al sur de la localidad del Tepozán y a unas decenas de metros de los límites con la misma. Se trata de el Sótano de Animales Muertos, que como lo indica su nombre es usado como vertedero de cadáveres de los animales del rancho. Dicha cavidad se localiza por debajo de un ojo de agua seco que en epoca de lluvias vierte sus aguas en las numerosas dolinas que yacen por debajo de él. Este Sótano presenta un desarrollo menor a 10 m de profundidad con un tiro de entrada de 7 m y alargado en su eje norte-sur.
A unos 100 m al sur del Sótano de Animales Muertos y oculta entre rocas a un lado del camino de terracería se encuentra la Cueva del Tepozán. Se trata de una gruta ampliamente concrecionada con alrededor de 20 m de largo y 6 m de profundidad. Se puede descender a ella caminando y desescalando un par de sencillos desniveles. Debido a su cercanía con la localidad del Tepozán se pueden encontrar objetos arrojados dentro de la misma (zapatos, ropa, etc.). A pesar de ello se mantiene en buen estado de conservación y no se aprecian actos de vandalismo y/o daños a las formaciones de dicha cueva. En el fondo existe un paso estrecho y termina en un salón con el piso lodoso y una altura de hasta 10 m hasta el techo.
Por otro lado, pensando en encontrar algun sumidero o cavidad en el fondo de las cañadas que subyacen al Cerro del Madroño se realizó una caminata de prospección partiendo desde el sur del Tepozán siguiendo el cauce de los arroyos y ríos. Los lomerios que descienden de estos cerros presentan una notable cantidad de dolinas, sin embargo no se pudo encontrar algúna otra cavidad natural. Siguiendo el cauce del río el Madroño se alcanzó la intersección de este último con un arroyo que desciende de las depresiónes cercanas a la Escondida de Hidalgo.
En esta parte, el cañón se muestra amplio, con hasta 8 m en su parte más ancha y recoge una gran cantidad de agua de los riachuelos y arroyos de temporal de las montañas que lo flanquean. Al momento de la visita, en la temporada de secas no se encontró agua en el lecho del mismo. Continuando por el río hacia el interior de las montañas se pensaba poder ubicar algún sumidero y a pesar de no haberlo encontrado se pudo observar que el cañón se estrecha en algunas partes, teniendo desniveles desescalables de entre 3 y 4 m así como grandes pozas de agua labradas en la roca caliza.
Ya en dirección al Puerto del Madroño y bien adentro en el cañon del río del mismo nombre, se llegó a una pared pulida por el agua de poco más de 5 m donde fué necesario descender con cuerda para continuar. Este paraje presenta una forma de anfiteatro circular con enormes paredes de hasta 10 m de altura y del lado de enfrente la prescencia de bellas concreciones y escurrimientos (espeleotemas). Este enorme anfiteatro parece haberse formado debido a la acción de las aguas de este río, el cual capta una gran cantidad de agua de riachuelos y arroyos de las montañas en los alrededores. La oquedad presenta una forma semicircular alargada con alrededor de 25 m en su eje más largo y paredes verticales que le dan la forma de anfiteatro.
En el fondo del mismo, el piso esta formado por lodo y hojarasca en la cual las pisadas se hunden hasta por metro y medio. Por aquí parte del agua del arroyo parece infiltrarse en una capa de material permeable. El río continúa por el extremo opuesto del mismo hacia el interior de las montañas de esta meseta y en dirección de Santa María de Cocos.
Esta zona en los alrededores del Tepozán y el Cerro el Madroño se encuentra enclavada entre montañas al sur de La Escondida de Hidalgo y La Jabalina, en donde una gran cantidad de cavernas han sido descubiertas y exploradas. A pesar de ello, en las zonas prospectadas alrededor de la localidad del Tepozán y las cañadas que subyacen al noreste del Cerro el Madroño, las cavidades naturales presentan poco desarrollo y el drenaje de las aguas parece ser superficial y no subterráneo. Por otro lado, las cavidades existentes en esta parte de la meseta presentan en su mayoría pequeñas entradas bien ocultas entre la vegetación y la roca caliza. Es por ello que no se descarta la existencia de sótanos y cavernas en los muchos cerros y lomeríos que se aglomeran en esta región de la Sierra Gorda.