La Sierra de Álvarez (estado de San Luis Potosí, S.L.P., México) ha sido el objeto de numerosas exploraciones debido a la presencia de gran cantidad de cavidades en roca caliza (cuevas, sótanos, etc.), muchas de ellas han sido exploradas y topografiadas, por lo que algunos consideran a esta zona como un área "ya explorada", espeleológicamente hablando. Sin embargo aún quedan muchas cavidades por localizar y explorar. Durante una prospección en el Cerro Tortuga, municipio de Zaragoza, S.L.P. se encontraron un par de cavidades de desarrollo vertical en donde se pudieron observar cristales de calcita del llamado diente de perro con un tamaño de hasta 7 cm de largo en una poza de cristales de espato. Para el desarrollo de cristales de dichas dimensiones se requieren características muy especiales, pues a pesar de que la calcita es un mineral común, normalmente se presenta en cristales muy pequeños de unos cuantos milímetros. Para tener cristales de 10 cm de largo, un enorme periodo de tiempo en una poza sin perturbar con la saturación de minerales adecuada son necesarios, y estas condiciones no son comunes en cuevas. Normalmente se encuentra que el agua de la poza donde se formaron se ha evaporado o se llena de forma estacional. Cabe mencionar que no se ha encontró registro alguno de estos sótanos en ninguna otra publicación por lo que se puede decir que el presente texto es el relato del primer descenso y exploración de estas cavidades.
El Cerro Tortuga, se localiza en el municipio de Zaragoza, en dirección hacia el poblado del 58 y enfrente del cerro de la Calavera, separado de este por un arroyo de temporal conocido como Arroyo de la Calavera. El sótano del cerro Tortuga No. 1 se localiza en lo alto del cerro y la entrada del mismo es una boca circular de aproximadamente 5 m de diámetro desde donde inicia un tiro de 9 m que cae a una repisa para posteriormente continuar entre escurrimientos y estalactitas por un tiro de 19 m que llega a un salón de 18 m de largo por 4 m de ancho. En el piso de este se encontró un poco de basura reciente, lo que indica que algunas personas de los asentamientos cercanos lo han usado como tiradero. En la pared SW de esta galería bellamente adornada por escurrimientos y espeleotemas, se encontró a nivel del suelo un orificio de aproximadamente 1m por donde el sótano continua.
Arrastrándose por alrededor de 2 m se accede a un tiro de 7 m que desciende al salón de los cristales de calcita diente de perro. Este salón cuenta con paredes adornadas por el llamado coral de caverna y calcita diente de perro de color café en cristales que van desde unos cuantos centímetros hasta 7 cm de largo. La formación de cristales de estas dimensiones requiere un largo proceso de deposición en agua sobresaturada de minerales de carbonato de calcio que no sea perturbada y se encuentre completamente aislada del exterior. Estas condiciones son difíciles de cumplir en las cavidades de roca caliza debido a que es precisamente el agua en movimiento la que da lugar a la formación de las mismas.
A escasos 20 m de la boca del Sótano del cerro Tortuga No. 1 se encontró el Sótano del cerro Tortuga No. 2. La entrada presenta una boca oval mayor de aproximadamente 6 m de diámetro. Bloques de derrumbe dan lugar a una boca menor de 4 m de diámetro donde inicia un tiro de 12 m que cae en una repisa. Desde el inicio del tiro las paredes están cubiertas por completo de formaciones y escurrimientos y de la repisa mencionada se observa una bóveda en la parte de enfrente con el piso cubierto por bloques de derrumbe. Desde esta repisa inicia un tiro de 25 m que transcurre frente a una gran colada hasta el fondo del salón. A nivel de suelo y en dirección SW de este salón se observa un orificio por donde la cavidad continúa. Librando un paso estrecho una rampa desciende por alrededor de 12 m hasta un salón de aproximadamente 4 m de altura y con el piso cubierto por lodo (posiblemente cristales de calcita se encuentren cubiertos bajo esta gruesa capa de lodo) y en las paredes se observa que el agua puede subir hasta un nivel de hasta 2 m de altura. En el lado opuesto de esta galería, la cavidad continúa por un paso estrecho en forma de grieta por donde ya no fue posible pasar.
El Cerro Tortuga en la sierra de Álvarez alberga en sus entrañas estas cavidades verticales que se desarrollaron como pequeñas geodas y en cuyo fondo pozas de espato dieron lugar a formación de hermosos cristales escalenoedros conocidos comúnmente como dientes de perro. Un posterior proceso de erosión superficial las hizo accesibles al ser humano por lo que es importante conservar su rareza excepcional y no deben de ser dañadas ni alteradas.