Sótano de los Pliegues, huellas de las fuerzas formadoras de montañas. Parte 1. Descubrimiento y primera exploración, Octubre 2019
Tras varias horas vagando entre los cerros de la Sierra de Álvarez (San Luis Potosí, México) por los alrededores del Cerro Cortado en una más de las númerosas caminatas buscando cuevas y sótanos, la perseverancia y un toque de suerte nos llevó a encontrar otra de las joyas que ocultan estas montañas de roca caliza. Plegamientos y anticlinales adornan los alrededores de la entrada de esta cavidad de forma elíptica con aproximadamente 10 m en su eje mayor y menos de 3 m en el menor.
Sin embargo, esta discreta entrada esconde un paisaje único. Los estratos plegados y deformados no se limitan al exterior de la cavidad, sino que sus onduladas formas se aprecian en al menos los primeros 10 m desde la entrada conforme se desciende a la oscura espelunca. Las paredes se amplían y en ambos extremos del eje más largo se aprecian escurrimientos de agua que sin duda alguna dieron lugar a la formación de este sótano hace unos cuantos millones de años, cuando el planeta Tierra era un lugar completamente diferente. Dos puentes de roca cruzan a la mitad en uno de los extremos de la oquedad. Se desciende al primero a los 11 m para después continuar por un tiro de 36 m hacía el fondo. Del otro extremo y a los 30 m de profundidad se llega a una empinada repisa cubierta de lodo y derrumbes. Alrededor se observan todo tipo de formaciones cálcareas y de frente la continuación del sótano por una vertical cilindrica en cuyas paredes resalta de entre la oscuridad una colada blanca en forma de columna. Hacia abajo se pierden en la oscuridad las diversas formas y las paredes pulidas por el agua y el tiempo. Volteando hacia arriba se puede ver la boca de entrada con su caprichosa forma ondulada y los puentes de piedra que la atraviesan dejando pasar la luz a algunos recobecos en lo profundo de esta aluscinante cavidad cuyo fondo yace 50 metros abajo...
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