Alejado de poblaciones y caminos, este enorme sótano a cielo abierto se encuentra en una de las mesetas que forman los brazos del majestuoso Cerro Zizintépetl, un enorme macizo kárstico que representa la elevación más alta de la Sierra Negra de Puebla. En este majestuoso Cerro de Roca caliza han sido exploradas numerosas cavidades por grupos extranjeros y nacionales localizadas principalmente en los alrededores de poblaciones como La Cumbre, Iztaxochitla, Tepepa de Zaragoza, Ixtláhuac, entre otras. Ubicado en el municipio de Zoquitlán, el Sótano de Koalitlametzin es uno de los pocos abismos a cielo abierto en la Sierra Negra de Puebla (pozo tipo Tiankeng). A inicios de 2020 se logro alcanzar esta cavidad por primera ocasión para comenzar su exploración y a continuación se describen los inicios de la misma.
Todo comenzó a finales del 2019 cuando en una prospección virtual en imágenes de satelite, visualizando la poco explorada cara oeste del Cerro Zizintépetl pude observar un punto oscuro entre la vegetación y al acercar la imágen resalta la enorme cavidad contrastante con paredes blancas y el centro negro en medio de una de las arrugadas mesetas. Está ubicado justo entre los limites municipales de Coyomeapan y Zoquitlán, pero del lado de este último municipio y en los alrededores no se encuentran poblaciones cercanas ni caminos por los cerros y cañadas. El camino más cercano es la carretera de terracería que comunica las cabeceras municipales de Zoquitlán y Coyomeapan en las riberas del rio Coyomeapan.
Sin más información que lo anteriormente mencionado, a inicios del año 2020 se realizó una primera salida para llegar a esta cavidad remota y oculta. Montando el campamento en las riberas del río Coyomeapan, los lomeríos en las faldas del Zizintépetl se muestran como murallas y con pendientes verticales cubiertas por bosques y tupida maleza.
Subimos por uno de los collados formado entre dichas paredes para ascender entre plantas y hierbas espinosas abriendose camino a punta de machete. Zigzageando entre acantilados y esquivando pronunciadas dolinas y hundimientos se abrió camino alternando con veredas usadas por los pobladores locales para transportar madera y leña de entre los bosques de pino y encino de estas altas mesetas. Un par de días fueron necesarios sólo para encontrar el camino y abrir brecha.
Finalmente el tercer día ya pasadas las 12 de la tarde y de acuerdo a la imágen de satelite nos encontrabamos ya a menos de 100 m de la cavidad. Sin embargo serían los 100 m más largos que hubiesemos recorrido. El trayecto final discurre por una traicionera cañada conformada por grietas, dolinas y hundimientos ocultos por una densa vegetación. Avanzar 50 m tomó alrededor de 3 horas y cuando nos encontrabamos ya más cerca del sótano habiamos cruzado del lado equivocado. Llegamos a unas enormes paredes de roca en una ladera del cerro pero no se veía ninguna oquedad en los alrededores. Ésta quedaba completamente del otro lado del cerro de enfrente. Retomamos el camino y en una horas más ya estabamos ascendiendo la ladera desde donde se podía observar la enorme oquedad natural con un diametro de alrededor de 50 metros. La gran cantidad de vegetación en el lado más alto de la boca no permitía ver con claridad sus dimensiones pero en el fondo se alcanzaba a observar la obscuridad absoluta. Desde este lado arrojamos varias piedras y tardaban poco más de 6 segundos en llegar al fondo mientras que varias de ellas se escuchaban continuar rebotando hasta perderse el sonido.
Ya caminando hacia el otro lado del Sótano de Koalitlametzin, la boca se encuentra a alrededor de 20 m en vertical más abajo que el lado superior y desde este punto se observa mejor la entrada de la imponente cavidad. Aquí la oscura roca caliza de color gris es bastante firme para descender y junto a un árbol se colocó la cuerda para el descenso del primer tiro del sótano. Una caída vertical de 60 m llega al piso formado por lodo y piedras de derrumbe escondidos en una densa vegetación; plantas cuya altura superan los 4 m y que se estiran como para alcanzar la poca luz que penetra por la boca del sótano. Un paisaje inmerso en húmedad y jamás perturbado por otro ser vivo que no sean los habitantes del fondo de esta cavidad. La forma elíptica de la cavidad es claramente visible desde aqui, y en los extremos de su eje más largo el sótano continua por ambos lados en un par de cuevas opuestas y adornadas en la parte superior por bellas formaciónes. La cueva en el extremo Este presenta una rampa menos empinada y dimensiones menores que la del lado Oeste. Ambas albergan un arroyo de temporal que se pierde hacia las entrañas de la montaña en ambos sentidos.
La exploración de esta cavidad aún no se ha concluido y la arrugada superficie de estas mesetas localizadas a 2000 m.s.n.m. en la ladera noroeste del Cerro Zizintépetl denotan el misterioso paisaje subterráneo que debe estar oculto por debajo.
Exploración final del Sótano Koalitlametzin, Cerro Zizintepetl, Zoquitlán